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El lado humano de Agustín Lleida: El gerente deportivo de familia hotelera nacido en un pequeño pueblo español

by Jose Pablo Alfaro

Lleida analiza oferta del exterior y podría dejar la Liga luego de más tres años a cargo del proyecto deportivo manudo. Más allá del fútbol, encargado de las decisiones deportivas tiene otra faceta poco mediática. Conozca los detalles menos conocidos sobre su crianza, personalidad, familia, estudios e intereses personales.

Agustín Lleida nació en Monzón, un pequeño pueblo de la provincia de Huesca de apenas 15.000 personas. En este municipio, ubicado a 2 horas y 30 minutos de Barcelona, se encumbra un imponente castillo de origen árabe.

Lleida confiesa que en Monzón se crió como un tico de zona rural. Con vecinos cercanos que conocían a sus padres y a sus abuelos y plazas de fútbol en cada esquina. Los amigos de su infancia son todavía sus personas más allegadas.

Con los niños que se crió jugando fútbol, paddel y baloncesto todavía mantiene contacto y los visita cada cierto tiempo, cuando se regresa a España.

Es como si no hubiera pasado el tiempo; rememoran la infancia, la escuela, el colegio y el fútbol, siempre presente de una u otra forma en la vida del hoy gerente deportivo de Alajuelense.

Lleida, un defensor central que jugó algunos torneos de liga menor federado, siempre supo que quería estar cerca de los futbolistas y del deporte.

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Su personalidad. De personalidad extrovertida, recuerda que le gustaba estar en todo. Participar en festivales deportivos, socializar, conversar. Luego, con los años, se hizo algo más reservado.

Recuerda de joven como la propia comunidad de Monzón impulsaba a sus atletas. A pesar de ser un pueblo pequeño, aquí nacieron deportistas de talla mundial, como Conchita Martínez, tenista ganadora de Wimbledon en 1994.

En este entorno, intensamente vinculado al deporte, Lleida se crió y se desarrolló, hasta que llegó el momento de escoger su profesión.

Sus padres se dedicaron siempre a la hostelería, la ruta que al final tomó su hermano; su abuelo incluso tenía un hotel.

Lleida quería otra cosa. Después de graduarse del colegio, empezó una larga andadura académica. Estudió educación física, curso cuatro maestrías y las licencias de entrenador de la Federación Española de Fútbol.

Confiesa que, de entrada, le gustaba más la preparación física que la dirección técnica, aunque las maestrías las cursó, en parte, para comprender a que se quería dedicar más adelante, cuando empezara su vida laboral.

Hoy comprende que tanto estudio lo llevó por una ruta que se alinea muy bien con su conocimiento. Como gerente deportivo, debe saber de todo.

A veces se sienta con la nutricionista para conversar sobre la alimentación de los jugadores; otras veces con el preparador físico para analizar las cargas, o con los técnicos para discutir sobre la metodología de entrenamiento.

Cursó una maestría en preparación física, otra en entrenamiento deportivo, luego la de trabajo de fuerza y posteriormente la de educación física y salud.

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Su familia. Durante sus estudios universitarios conoció a su esposa, también educadora física. Tenía dos años de graduado, recién había alquilado un apartamento en Barcelona y laboraba en una empresa que daba asesorías en servicios de fútbol, cuando le apareció su primera gran oportunidad.

Un tiempo atrás, había hecho de monitor de fútbol en el Liverpool, en donde conoció a Marco Garcés, un mexicano que también estudió educación física, pero en Inglaterra.

Se hicieron buenos amigos y, al tiempo, Garcés le contó que regresaba a México para asumir las fuerzas básicas del Pachuca; el azteca lo invitó a formar parte del proyecto y el español aceptó el ofrecimiento.

Sin conocer demasiado del país y ante la sorpresa de sus padres, partió junto a su esposa rumbo a Pachuca, en donde labró una amplia carrera en las divisiones inferiores, ganó un título de la Liga MX y elevó su imagen.

Unos años más tarde, conoció por primera vez a un tico, cuando Víctor Badilla se enfiló al club mexicano y le empezó a contar sobre Costa Rica.

Luego fue Enio Cubillo, encargado de las canchas de la Liga y que fue contratado para trabajar en el césped de los campos de entrenamiento del club mexicano, el que le contó sobre un equipo que se llamaba ‘La Liga’.

A Lleida le sorprendió el fanatismo de Cubillo por el club, pues tenía 30 años y en su vestimenta predominaba el rojo y negro.

Al tiempo, visitó Costa Rica para dar una charla sobre el modelo del Pachuca y ese día Badilla le presentó a Joseph Joseph, vicepresidente manudo, quien le mostró sus terrenos y le contó que quería construir un Centro de Alto Rendimiento similar al del Pachuca para desarrollar a los prospectos del país.

Así nació la historia de Lleida y Costa Rica, un país que confiesa, casi no conocía. Sabía de sus bellezas turísticas, pero no imaginaba que pudiera sentir y palpitar con tanta intensidad el fútbol.

Unos años antes, recuerda que miraba el Mundial de Brasil 2014 por televisión, el centro de Júnior Díaz para Bryan Ruiz en el juego contra Italia y la anotación que marcó la historia. 

Nunca imaginó que Bryan sería parte de su vida y que cada vez que regresara a España para visitar a su familia, se devolvería con la maleta llena de productos típicos de su tierra.

Agustín Lleida, gerente deportivo de Alajuelense.

Sus gustos. A Lleida, fanático de la tortilla de patata que cocina su madre y el pan con tomate, le apasiona su trabajo. Reconoce que desde hace ocho años no mira una película en Netflix y le cuesta tener hobbies, más allá del fútbol.

Tampoco lee mucho, de no ser por trabajo. Es decir, le gusta seguir aprendiendo sobre preparación física, táctica o, en general, de fútbol.

La mayoría de su tiempo lo invierte en sus hijos.

Apenas si conoce las playas de Costa Rica (algo que su esposa le reclama de vez en cuando), pues visitó Jacó un par de veces y nada más.

Su hermano, que vino de visita a Costa Rica, le cuenta sobre Tortuguero y Guanacaste, pero él apenas si conoce Monteverde, adonde llevó a sus padres cuando vinieron a conocer Costa Rica.

Hoy en día, pasa la mayoría de horas en el CAR.

A pesar de que tiene en alta estima al Pachuca, dice que su etapa en la Liga lo marcó, y que celebró más la 30 que los títulos que alcanzó en México.

Hoy en día, valora la opción de partir de Alajuelense y regresar a España para asumir otro proyecto deportivo, en este caso la opción de ser el gerente deportivo de un club español.

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